Cómo elegir accesorios de decoración sin gastar de más

Uno de los errores más comunes que veo en mis asesorías express es pensar que decorar bien significa gastar mucho. La realidad es que los accesorios correctos —bien elegidos, bien colocados— transforman un espacio mucho más que una compra grande y mal pensada.

Después de años ayudando a mis clientas a decorar sus casas, y hoy con la información fresca porque estamos justamente trabajando en la accesorización de un airbnb con un presupuesto MUY limitado, aquí te comparto cómo elijo yo los accesorios sin que se me vaya el presupuesto.

1. Empieza por lo que ya tienes

Antes de comprar nada, haz un inventario visual de tu espacio. Muchas veces ya tienes piezas que solo necesitan reubicarse o combinarse distinto. Cambiar un cojín de lugar, mover un cuadro, o simplemente despejar una superficie puede hacer más diferencia que una compra nueva.

2. Invierte en pocas piezas, pero que sumen

No se trata de llenar el espacio, se trata de elegir bien. Prefiero recomendar 3-4 piezas con intención (un jarrón con buena forma, una planta, un objeto con textura) que diez adornos pequeños sin conexión entre sí.

Aquí es donde yo uso mis links de afiliada que puedes encontrar en los highlights de mi pagina de instagram https://www.instagram.com/interiordesignermx/

3. Juega con texturas antes que con color

Cuando el presupuesto es limitado, las texturas (madera, fibras naturales, cerámica, textiles) le dan riqueza visual a un espacio sin necesitar grandes cambios de color. Un espacio con textura se siente terminado aunque sea minimalista.

4. Las plantas son el accesorio más rentable

Una planta bien elegida —de verdad o artificial de buena calidad— aporta vida, color y textura por muy poco dinero comparado con cualquier otro accesorio decorativo.

5. No compres por comprar: cada pieza debe tener un porqué

Antes de agregar algo a tu espacio, pregúntate: ¿esto resuelve algo (una superficie vacía, falta de altura, falta de color) o solo lo estoy comprando porque me gustó en la tienda? Esa pregunta te va a ahorrar mucho dinero.

¿Quieres que te ayude a resolver tu espacio con una mirada profesional? Conoce mi servicio de Asesoría Express — en una sesión te digo exactamente qué piezas necesitas y dónde van.

Qué incluye realmente una Asesoría Express (y qué no)

Cuando alguien escucha «asesoría de diseño de interiores», casi siempre imagina lo mismo: una persona llegando a tu casa, señalando un sillón y diciendo «cámbialo por este otro más bonito». Y honestamente, no los culpo — así es como se ve la decoración en redes sociales la mayoría del tiempo.

Pero después de más de 4 años haciendo Asesorías Express y trabajando con más de 200 clientes solo en recámaras, puedo decirte que el verdadero valor de una asesoría no está en «elegir cosas bonitas». Está en resolver por qué tu espacio no se siente bien, aunque a simple vista no sepas explicar qué es exactamente lo que falla.

Este artículo es para aclarar, con toda honestidad, qué es lo que realmente hacemos en una Asesoría Express — y también qué NO incluye, porque tener expectativas claras desde el inicio es lo que hace que el servicio realmente funcione para ti.

El malentendido más común

La mayoría de las personas que agendan su primera asesoría llegan pensando en dos únicas variables: color y muebles nuevos. Y no es su culpa — es lo que la mayoría del contenido de decoración enseña.

Pero un espacio no funciona mal solo por el color de la pared o porque el sillón ya se ve viejo. La mayoría de las veces, el problema real es mucho más estructural: la distribución no tiene sentido, la iluminación está mal pensada, o simplemente nunca hubo una intención detrás de cómo se acomodó todo.

Por eso, antes de hablar de «qué comprar», en una Asesoría Express revisamos 5 cosas puntuales. Vamos una por una.

Distribución del espacio

Esto es, casi siempre, lo primero que revisamos — y lo que menos se le ocurre a la gente que puede estar mal.

¿Tus muebles bloquean el paso natural entre una zona y otra? ¿La cama está puesta donde «siempre ha estado» en vez de donde realmente tiene sentido según la luz y la puerta? ¿La mesa de centro es tan grande (o tan chica) que hace que la sala se sienta incómoda al caminar?

La distribución es invisible cuando está bien hecha — por eso casi nadie la nota como el problema. Pero cuando está mal, genera esa sensación de «algo no cuadra» que muchas personas sienten sin poder explicar.

Iluminación

La iluminación no es solo «que haya luz». Es dónde está la luz, qué temperatura de color tiene, y qué tipo de iluminación es (general, de tarea, o ambiental).

Un error clásico: tener solo una luz central en el techo, muy blanca y fría, para todo el cuarto. Eso hace que cualquier espacio se sienta como consultorio médico, no como un hogar. La solución casi nunca es «más luz» — es luz distribuida correctamente, combinando distintos tipos según la actividad que se hace en cada zona.

Paleta de color

Aquí sí entra el color — pero no como «elige tu favorito», sino como una revisión de si los tonos que ya tienes están sumando o restando a la sensación que quieres lograr en el espacio.

Muchas veces la paleta ya está bien, solo mal distribuida (demasiado de un tono en un solo punto, o colores que compiten entre sí sin un tono neutro que los conecte). Otras veces, sí hace falta ajustar — pero rara vez implica repintar toda la casa. A veces un solo cambio de textil o de accesorio reequilibra todo.

Accesorios y decoración

Este es probablemente el punto donde más dinero le ahorramos a nuestros clientes. La mayoría de las veces, no hace falta comprar más — hace falta acomodar mejor lo que ya existe.

Revisamos qué accesorios están cumpliendo una función real (visual o práctica) y cuáles solo están «ahí» sin aportar nada. Reorganizar 5 objetos que ya tienes puede cambiar por completo la sensación de una repisa o una mesa de centro, sin gastar un peso extra.

Texturas y materiales

El último punto, y uno de los más subestimados: la mezcla de texturas. Un espacio con muchos objetos del mismo material (todo liso, todo brillante, todo del mismo tono de madera) se siente plano, aunque esté «bien decorado» en teoría.

La mezcla correcta —madera con tela, cerámica con metal, algo suave con algo estructurado— es lo que le da profundidad a un espacio, sin importar si es grande o pequeño. Es, literalmente, la diferencia entre un cuarto que «se ve bien en foto» y uno que se siente bien en persona.

Y ahora, lo igual de importante: qué NO incluye una Asesoría Express

Ser transparente con esto es lo que hace que el servicio funcione bien para ambas partes. Una Asesoría Express no incluye:

  • Compra o instalación de mobiliario o acabados. Te decimos qué necesitas y por qué, pero la ejecución (comprar, instalar, contratar mano de obra) corre por tu cuenta — a menos que contrates por separado nuestra Dirección de Compras.
  • Remodelaciones estructurales. Si tu espacio necesita tirar un muro, cambiar instalaciones eléctricas o hidráulicas, eso corresponde a un proyecto de diseño completo, no a una asesoría express.
  • Visitas múltiples de seguimiento. La asesoría está pensada para darte un diagnóstico claro y accionable en una sola sesión — no es un acompañamiento de varias semanas (para eso existen nuestros proyectos de diseño completos).
  • Diseño desde cero de un espacio vacío. Si estás construyendo o mudándote a un espacio completamente vacío, probablemente necesites un proyecto de diseño más completo, no solo una asesoría rápida.

Entonces, ¿para quién es una Asesoría Express?

Es ideal si:

  • Sientes que tu espacio «no se ve mal, pero tampoco se siente bien»
  • Quieres aprovechar lo que ya tienes antes de comprar más
  • Buscas un diagnóstico profesional claro, sin comprometerte a un proyecto completo
  • Quieres resultados aplicables tú mismo, con o sin nuestra ayuda para ejecutarlos

Después de 4 años y más de 200 espacios acompañados, lo que más repetimos a nuestros clientes es esto: la mayoría de los espacios no necesitan más cosas — necesitan una mirada distinta. Eso es, en esencia, lo que hace una Asesoría Express.


¿Quieres saber si tu espacio necesita este tipo de acompañamiento? Agenda tu Asesoría Express → [link en bio]

La emoción del fútbol se vive en la sala

Esta semana comienza el Mundial. Un mundial histórico, en donde nuestra casa será sede por tercera vez! He visto muchas publicaciones y propaganda en donde desde otro punto de vista, mencionan que los gobiernos «organizaron» una fiesta a la que no nos invitaron, pero ya les explicaré por qué no lo veo asi.

Y aunque probablemente muchos NO esperen que una diseñadora de interiores escriba sobre futbol, y que lo que tengo que decir vaya a las tendencias, colores o televisiones gigantes, la verdad es que llevo varios días pensando en algo completamente distinto.

He estado viendo documentales sobre la FIFA, campañas publicitarias históricas, estrategias de marcas como Coca-Cola, adidas, podcast de negocios sobre el dinero detrás del balón y toda la enorme maquinaria que existe detrás del evento deportivo más importante del planeta.

Y entre más investigaba, más me hacía una pregunta:

¿Por qué un partido de fútbol puede hacer llorar a alguien? ¿Cómo es que una persona calculadora y fría con sus finanzas puede gastar miles de pesos en un evento de 90 minutos? ¿Por qué nos preparamos tanto tiempo para algo que dura solo 39 dias?

Porque si lo pensamos fríamente, son veintidós personas corriendo detrás de un balón.

Pero todos sabemos que no es eso. Ya entendí que nunca ha sido sólo eso.

Un gol no es solamente un gol.

Es la emoción de sentir que perteneces a algo más grande que tú, abrazar a un desconocido en medio de la euforia de un bar que transmite el partido, es recordar a tu abuelo que inculcó los valores chivistas desde el principio de la historia, es sentir orgullo por un país en donde todos los colores de todos los equipos se vuelven verde, blanco y rojo, es llamar a tu papá y sentarte junto a tus hijos a comer hamburguesas en un «jueves cualquiera», es tener una historia que contar.

Y quizá por eso el Mundial se ha convertido en uno de los eventos culturales más importantes del mundo.

No porque hable de fútbol, (soccer diría mi hermana).

Sino porque habla de personas, de identidad, de comunidad, de emociones compartidas.

Y cuando entendí eso, también entendí algo que tiene muchísimo que ver con el diseño de interiores, que empecé a observar cuando inició la pandemia hace ya algunos años, en contextos diferentes pero con la misma necesidad.

Porque la mayoría de nosotros no vamos a vivir el Mundial desde un estadio.

Lo vamos a vivir desde casa.

Cómo se siente un gol

Hace poco estudiaba algunas de las campañas más exitosas de Coca-Cola relacionadas con el fútbol, y encontré algo interesante, de hecho creo que todos nos hemos dado cuenta que ellos, nunca hablan del producto. No vamos a ver a Coca-Cola hablando del azúcar, de la botella, ni siquiera hablan del sabor.

A Coca-cola los recordamos porque siempre hablan del momento, del abrazo, de la familia, del amigo que llega sin avisar, de la mesa llena con una coca en el centro, incluso de la celebración después de que el balón entra en la portería.

Porque las grandes marcas entendieron hace mucho tiempo algo que los diseñadores deberíamos recordar más seguido:

Las personas no compramos objetos y ya y por más que se nos repite, no logramos entender cómo es que en realidad lo que compramos son emociones. Y lo mismo sucede con nuestras casas, nadie sueña con tener una televisión de 85 pulgadas nomás por que sí, a los clientes siempre los he escuchado decir «imaginate para que veamos el partido aquí».

Lo que realmente quiere ese cliente con el espacio enorme en su sala para la televisión, es con la experiencia que ocurrirá frente a ella, con el gol que hará que todos salten del sofá, con la reunión familiar y la foto que tomará para recordar ese momento.

Con la sensación de estar viviendo algo importante.

Por eso me parece fascinante observar cómo cada cuatro años sucede el mismo fenómeno.

La gente compra pantallas nuevas, cambia muebles, mueve sillones, reorganiza la sala, acondiciona terrazas, compra bocinas, invita amigos, prepara botanas, transforma espacios. Incluso esta semana que pasó un cliente me pidió terminar su sala «para que esté lista para el mundial», pero tardó dos años en empezar si recordamos que su proyecto lo iniciamos en 2024. Y todo esto no es porque realmente le presten atención al espacio en la rutina diaria, es porque ahora, intuitivamente entiende que está preparando el escenario para una experiencia.

La identidad de una selección y la identidad de una casa

Hay algo que me parece particularmente hermoso del Mundial, y es la identidad, cada selección representa mucho más que un uniforme.

El algoritmo esta semana me ha mostrado miles de formas de stylear mi jersey de la selección para la oficina, para el parque, para un brunch, y en realidad es que también la selección representa una forma de ver la vida.

Por ejemplo; Los argentinos hablan de pasión, los brasileños los conocemos por la alegría, los japoneses de disciplina, y claro, los mexicanos de resiliencia, de fiesta, de esperanza trayendo a casa el mundial incluso después del temblor del 85, de creer incluso cuando parece imposible.

Y de alguna manera nuestras casas también hacen eso. Hablan de quiénes somos, de nuestros valores, costumbres, prioridades, de aquello que amamos.

Por eso siempre les digo a mis clientes que el objetivo de un proyecto no es que se vea bonito, es que logremos que se sienta como ellos.

Porque un espacio bien diseñado no es aquel que sigue una tendencia que vemos en pinterest, es aquel que cuenta una historia. Tu historia.

Y quizá por eso el Mundial me parece un momento tan especial para reflexionar sobre nuestros hogares, porque durante unas semanas nuestra sala deja de ser simplemente una sala y se convierte en punto de reunión, en un lugar de celebración, en un comedor improvisado para 12, en un palco VIP, pero además en el espacio en donde se transmitirá el valor de la pasión a la familia, la convivencia y el ritual con un deporte que es propio de todas las familias de México.

Este Mundial será historia

Y no lo digo como aficionada al fútbol, de hecho, quienes me conocen saben que en mi casa el verdadero apasionado es Alonso, pero yo he aprendido a observar este fenómeno desde otro lugar.

Desde la emoción colectiva viendo los partidos en la casa del abuelo, desde la experiencia humana de ver a todos enojados o eufóricos por un gol, desde la cultura de haber buscado sin fe y de encontrar mucho más atrás que un simple deporte, y también desde el enorme orgullo que sientode que México vuelva a ser protagonista por tercera vez de un momento histórico, el primer mundial organizado por 3 países, el más grande en la historia de la FIFA.

Porque este Mundial no será uno más.

Nos guste o no el fútbol, estamos viviendo un momento que formará parte de la historia, y eso me hizo pensar en algo, dentro de diez años probablemente no recordemos todos los resultados, pero sí recordaremos dónde vimos ciertos partidos, con quién estábamos, quién gritó más fuerte, quién lloró, quién abrazó a quién, qué se sentía estar ahí, y curiosamente, todas esas memorias tienen algo en común.

Ocurren dentro de un espacio.

Diseñar para vivir

Como interiorista, cada vez estoy más convencida de que el diseño no es solo para verse bonito en fotografías, es nuestro hábitat natural, es donde vivimos y creamos los recuerdos y experiencias guiadas en las emociones centrales de nuestra identidad como familia.

Por eso, si este Mundial te inspira a comprar una pantalla más grande, adelante, pero te invito a hacerlo desde la conciencia y pensar ¿Cómo quieres sentirte en tu casa cuando ocurra ese momento? ¿Cómo quieres que se sientan las personas que amas? ¿Cómo quieres recordar esta etapa de tu vida?

Porque quizá la verdadera pregunta no es si necesitas una televisión nueva, tal vez la verdadera pregunta es si tu espacio está listo para vivir la experiencia.

Porque al final, el fútbol se juega en la cancha.

Pero la emoción…

La emoción se vive en la sala.

El diseñador detrás de la IA

Hay algo que me ha estado haciendo mucho ruido últimamente y la razón principal por la que quise hacer un workshop orientado a un trabajo que hasta hace unos meses era 100% mecánico y realizable únicamente por expertos renderistas profesionales.

Todo empezó hace unos días que le compartí a una clienta que había hecho su render con ChatGPT, y mi esposo me dijo literalmente: «NO LE DIGAS QUE LO HICISTE CON IA!!», su reacción me sorprendió pero la razón detrás de ella es completamente considerable, si le comparto que hice un render con IA, entonces parece que «cualquiera puede diseñar» y el cobro que yo le hice por ese proyecto, no tiene ya ningún sentido.

Y honestamente, entiendo por qué la gente lo piensa.

Vivimos en un momento donde una imagen hiperrealista puede generarse en segundos. Incluso un video, de personas que conocemos diciendo algo que nunca creímos que diría. Abrimos una conversación con una IA, escribimos un prompt y de pronto aparece una cocina editorial, una sala perfectamente iluminada o un espacio digno de Pinterest. Desde afuera parece magia y si, se ve fácil, incluso hasta automático.

Pero justamente ahí está el problema: estamos confundiendo visualización con diseño.

Porque la IA puede generar una imagen. Se nos olvida que detrás de una imagen está el criterio de un diseñador, y es algo que honestamente y después de un año trabajando con la IA como parte de mi equipo base, lo que la IA no puede hacer es pensar con criterio de diseñador.

Una IA no entiende cómo vive una persona un espacio, no sabe qué se siente entrar a una casa fría aunque se vea “minimalista”, o no sabe cuándo una circulación está mal resuelta, cuándo un material va a ser imposible de mantener o cuándo una idea simplemente no funciona en la vida real aunque se vea increíble en pantalla.

Y creo que muchos diseñadores estamos entrando en crisis porque, por primera vez, el cliente puede ver una parte de nuestro proceso. Antes el render parecía algo complejo e inaccesible; hoy el cliente nos ve escribir texto y obtener imágenes. Entonces piensa que el trabajo está en escribirle a la máquina.

Me han llegado varios clientes con la foto de su espacio y a un lado la propuesta de ChatGPT, diciendo que ya resolvieron el diseño pero que quieren que les ayude a ejecutarlo, y estoy hablando de proyectos complejos, un consultorio/estudio de comunicación y cosmeatría en un espacio de 4m2 sin ventilación y con necesidades de aparatos especiales como una camilla o un refrigerador para el medicamento. Pero el verdadero trabajo nunca ha estado ahí.

No se trata de imaginar infinitamente lo que queremos, darselo a la IA y confiar en su criterio. Lo realmente valioso ocurre antes.

Ocurre en el ojo entrenado que sabe identificar por qué una escena se siente elegante y otra se siente falsa. En la sensibilidad para entender proporciones, iluminación, composición, atmósferas y emociones. En la experiencia que te permite distinguir entre algo que solo se ve bonito y algo que verdaderamente funciona. En acomodar un cuadro de necesidades muy complejo en la tridimensionalidad de 4m2.

Porque detrás de un buen prompt no es que hay suerte y mucha imaginación.
Hay dirección creativa.

Y creo que esa es la conversación que necesitamos empezar a tener como industria.

La IA no reemplazó al diseñador; simplemente hizo más visible una parte del proceso que antes estaba escondida. Ahora el cliente puede ver la herramienta, puede escribir prompts y usar referencias de pinterest para visualizar su idea, pero sigue sin ver todo lo que existe detrás de un proyecto: y no son solo las referencias visuales, hablo también el criterio espacial, el conocimiento constructivo, la intención conceptual y, sobre todo, la capacidad de tomar decisiones.

Dos personas pueden usar exactamente la misma inteligencia artificial y obtener resultados completamente distintos. Y eso pasa porque la herramienta no reemplaza el criterio. La IA amplifica lo que ya existe detrás de ella, el conocimiento del director creativo que escribe su guión.

En el workshop trate de ejemplificarlo muy parecido a darle una cámara profesional a alguien. Tener la cámara no convierte automáticamente a una persona en fotógrafo. Del mismo modo, abrir ChatGPT no convierte automáticamente a alguien en diseñador.

Porque diseñar no es producir imágenes bonitas, asi hacer un collage y un moodboard NO te vuelve un diseñador.

Diseñar es resolver.

Es entender desde el conocimiento técnico cómo habita una persona un espacio. Es saber cuándo algo necesita silencio visual, saber qué es el silencio visual y cuándo necesita carácter. Es anticiparte a problemas antes de que existan, desde el más simple y molesto de todos como la humedad, o el criterio estructural de un mueble que debe fijarse en una tablaroca. Es aterrizar ideas a presupuestos reales, materiales reales y necesidades humanas reales.

La IA no sabe hacer eso sola.

Y creo que también nosotros, como diseñadores, tenemos que dejar de vender únicamente el render. Porque el render ya no es el centro del valor. Hoy más que nunca, el valor está en la visión detrás de la imagen.

En el criterio.

En la narrativa.

En la capacidad de dirigir una herramienta para convertir una idea abstracta en algo coherente, funcional y emocionalmente poderoso.

La inteligencia artificial cambió la velocidad del proceso, PARA LOS DISEÑADORES, como una herramienta, un complemento de SketchUP, un VRay más poderoso, un paso menos en la postproducción, pero quiero hacer énfasis en que no reemplazó la sensibilidad humana. Y, de hecho, siento que está ocurriendo algo interesante: ahora en el mundo laboral y entre colegas se nota muchísimo más quién tiene experiencia real y quién solamente sabe generar imágenes impactantes.

Porque una imagen puede engañar por unos segundos.
Pero un espacio mal diseñado se siente inmediatamente cuando se vive.

Y tal vez ahí está la diferencia más importante de todas.

La IA puede ayudarte a visualizar un espacio.
Pero sigue haciendo falta un diseñador para darle alma.

Diseñar una vida en común

Nunca pensé el matrimonio como una promesa eterna. Siempre lo imaginé más como un espacio que se va armando mientras lo vamos construyendo, Y hoy, un año después de habernos dado el sí, sigo creyendo que lo más importante de una vida en común no se anuncia o se anticipa sino que se construye en silencio.

Diseñar una vida contigo no ha sido hacer algo perfecto ni mucho menos fácil, más bien, diría yo que ha sido hacer algo posible. Algo que funcione incluso en los días cansados que no llegamos a la casa después de trabajar todo el día, o en los días largos que duran años pero que curiosamente se terminan temprano y no logramos coincidir, en los días donde no todo está claro porque nos estamos buscando a nosotros mismo. Pero eso, curiosamente, ha sido suficiente.

Me di cuenta que el matrimonio no es una fórmula perfecta, por ejemplo, hemos tomado decisiones sin sentarnos a nombrarlas o a definirlas, hemos hecho ajustes pequeños que aparecieron solos, hemos creado rutinas que se acomodaron y que curiosamente no se parecen en nada a la vida en común que nos unió en un inicio, hemos aprendido a respetar los ritmos del otro y eso ha sido parte esencial del proceso, entender cuándo acompañar, cuándo sostener y cuándo simplemente dejar ser.

He descubierto que una vida compartida no se diseña desde la coincidencia constante como creí en un principo, o desde el control de buscar escenas que encajen en las historias de instagram, desde la planeación de una agenda estricta, sino desde la disposición, desde saber que no siempre vamos a estar en el mismo lugar emocional, pero teniendo en mente siempre que el amor va en medio de ambos, y aun así elegir quedarnos. Elegir construir algo que no dependa de que todo esté bien todo el tiempo.

Aprendí a ver que hay renuncias que no duelen porque no se sienten como sacrificio, yo que nunca estuve dispuesta a renunciar, hemos visto cambios que se hacen porque el “nosotros” empieza a tener peso propio y poco a poco irnos integrando como familia y una unidad con los acuerdos invisibles que sostienen mucho más que cualquier conversación larga. Esos acuerdos que se notan en lo cotidiano, en quién hace la cena y quién dobla la ropa, y no en lo que se presume y que creí que era.

Contigo he aprendido que convivir no es compartir todo, recuerdo la primera semana que vivimos juntos y que en verdad creí que la mitad del closet, la mitad del baño y la mitad de la cama era la receta, hasta que ahora veo que es compartir lo importante. Que una casa se vuelve hogar no cuando se termina de amueblar y está impecable de revista, sino cuando se vive entre juguetes, pelitos de perrito, mochilas en la mesa y una sensación constante del espacio vivo, de la familia que crece y que evoluciona a la velocidad de «no me di cuenta». Y que una relación no se fortalece en lo, romantizado y en la perfección, sino en lo constante de saber tener conversaciones y llegar a acuerdos aún así no los nombremos.

Este primer año no se siente como una meta cumplida, en realidad, se siente como una base, yo se que en la construcción el trabajo preeliminar es lo más sucio, lo que no se nota, lo más incómodo y lo que tarda más, nosotros después de un año de matrimonio y varios ya como pareja, me doy cuento que hay algo que todavía se está acomodando, pero que ya sostiene, que dia a dia construimos nuestra base hasta llegar al punto donde vemos que falta muchisimo por hacer, una vida juntos no son pocos años, pero que poco a poco ahí vamos, de la mano, juntos. Y quizá eso sea lo más valioso: no tener una vida ideal, sino una vida que se pueda vivir, con todo lo que eso implica.

Diseñar una vida en común contigo ha sido aprender que la belleza no siempre se ve y que un halago puede venir en un domingo que me pongo el outfit mas simple, pero se siente muy genuino e importante. Empezar a notar que la belleza está en lo que se repite, en llegar todos los días a dormir en un hogar tranquilo, en lo que permanece a través de nuestros cambios, y en lo que se elige todos los días sin necesidad de anunciarlo.

Gracias por nuestro primer año de casados. Te amo.

Guía para Dummies en Diseño de Interiores

Cuando se trata de transformar un espacio en un hogar, el diseño de interiores juega un papel fundamental. No solo se trata de decoración, sino de crear entornos que inspiren, conforten y reflejen nuestra personalidad. Si eres nuevo en este fascinante mundo, esta guía te introducirá a los conceptos básicos, herramientas, y te brindará consejos esenciales para dar tus primeros pasos con confianza en el diseño de interiores.

Para aterrizar las ideas de ¿Cómo piensa un interiorista y se traduce el lenguaje de diseño a la realidad? usaremos como referencia el proyecto de «Good morning sunshine» restaurante de brunch que realizamos el año pasado.
Ser para dummies es ser ilustrado ;D

Conceptos Básicos (Para sonar como interiorista)

Contraste: Se logra mediante la diferenciación de colores, formas o tamaños en un espacio para crear puntos focales y añadir interés visual.

Ritmo:

 La creación de patrones visuales mediante la repetición de elementos como colores, texturas o formas, para guiar visualmente el ojo a través del espacio.

Balance:

La distribución equitativa de los elementos visuales en una habitación. Puede ser simétrico o asimétrico, pero siempre busca armonía entre mobiliario, colores y texturas.

Armonía: La sensación de unidad o cohesión en un espacio, usualmente lograda mediante la repetición o el agrupamiento de elementos similares.

Escala y Proporción: Se refiere a la relación de tamaño entre diferentes objetos en un espacio. Una correcta escala y proporción ayudan a mantener una estética equilibrada.

Herramientas Esenciales

Para transformar estas ideas en realidad, hay algunas herramientas que resultarán indispensables en tu viaje como diseñador de interiores:

Software de Diseño:

Programas como AutoCAD, SketchUp y Adobe Photoshop te permitirán crear representaciones visuales de tus ideas y experimentar con diferentes configuraciones sin necesidad de alteraciones físicas.

Tablero de Inspiración:

Ya sea un tablero físico o digital (como Pinterest), recopilar imágenes, muestras de telas, pinturas y otros materiales que inspiren tu proyecto te ayudará a definir la dirección estilística de tu diseño.

Muestras de Materiales:

Tener a mano muestras de telas, pinturas, y acabados te ayudará a visualizar combinaciones y tomar decisiones informadas.

Cinta Métrica y Cuaderno de Proyectos:

Medir espacios con precisión y llevar un registro de ideas, medidas y presupuestos es crucial para el éxito de cualquier proyecto.

Tips para Dummies:

Empieza por lo Pequeño:

Un proyecto manejable, como el diseño de un rincón de lectura o la renovación de una habitación pequeña, puede ser un excelente punto de partida.

Búsqueda de Inspiración:

Antes de comenzar, busca ideas en revistas, blogs y plataformas como Pinterest. Esto te ayudará a definir tu estilo y encontrar inspiración.

Planificación es Clave:

Realiza un plano del espacio e intenta varias disposiciones antes de tomar decisiones definitivas sobre muebles y decoración.

Experimenta con Color:

No temas usar el color para dar carácter y profundidad a tus espacios. Recuerda la regla del 60-30-10 para una paleta equilibrada.

La Funcionalidad es Fundamental:

Más allá de la estética, asegúrate de que cada espacio cumpla con su propósito y responda a las necesidades de quienes lo habitan.

Educación Continua: Asiste a talleres, lee libros relacionados y sigue blogs de diseño de interiores. La educación continua te mantendrá actualizado con las últimas tendencias y técnicas

Adentrarse en el diseño de interiores puede parecer abrumador al principio, pero con paciencia, práctica y dedicación, pronto estarás creando espacios que no solo se vean bien, sino que se sientan como un verdadero hogar.

¡Explora, aprende y diviértete en el proceso!